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Hace 70 años, Osvaldo Gutiérrez, de profesión bioquímico, abrió la primera farmacia a la que puso por nombre Gutiérrez, y durante mucho tiempo la administró. Don Osvaldo nunca imaginó que aquella iniciativa permanecería por tanto tiempo, pero su hija mayor, Rosario, mirando el espíritu emprendedor del padre, quiso seguir sus pasos y en 1964, con la ayuda de su esposo Lorgio Paz, pusieron en marcha la farmacia Santa María; ubicándola frente a la Gutiérrez.
Posteriormente, María René se integró al negocio de su padre y más tarde lo haría su hermana Rosemary que también formó parte del equipo Gutiérrez.
Entre tanto, María Eugenia, la menor de las cuatro hermanas se incorporó en el desafío para llevar adelante a la Santa María. Desde esa época, ambas farmacias compartieron liderazgo dentro del departamento. 1993 fue un año muy importante para la familia Gutiérrez, una de sus empresas daría un salto dentro de lo que es el servicio en el rubro farmacéutico, puesto que con la apertura del segundo punto de venta de la Santa María, nació el concepto de cadena. De esa manera las cuatro hermanas se convirtieron en rivales circunstanciales en sus farmacias, pero sólo en el trabajo porque luego de la jornada, la familia se reunían en largas tardes y noches de charlas y festejos, criando a los hijos y soñando con que la siguiente generación se encargara de seguir con el emprendimiento de los Gutiérrez.
Este sueño no tardaría en llegar, puesto que en 1996 se dio la primera incorporación de la tercera generación a una de las farmacias. Rosario, nieta de Osvaldo Gutiérrez, incursionó en el rubro ayudándole a su madre en la administración de farmacia Santa María, y Ximena hija de María Reneé lo hizo en la Gutiérrez. Ambas empresas continuaron creciendo y abriendo sucursales dentro del departamento.
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Una vez consolidadas las dos farmacias, Santa María y Gutiérrez, y ante la necesidad de encarar nuevos proyectos, nació la idea de fusionarlas para evitar la competencia entre ambas, puesto que pertenecían a la misma familia.
La visión y misión estuvo a cargo de los nietos de Osvaldo Gutiérrez, quienes cada uno con sus profesiones distintas, lejos del entorno farmacéutico con el que habían crecido, tomaron la iniciativa de crear la compañía FarmaCorp.
Entonces empezó el trabajo y tras la primera reunión, nace el nombre que fue ideado por Chiqui, la más creativa y la que lanza la mayoría de las ideas, indicaron sus primos Ximena y Erwin. Se quedó en que no se miraría para atrás, pase lo que pase, y "eso es lo que hemos hecho hasta el momento", recuerda Ximena. Esteban y Erwin se encargaron de ver los aspectos financieros y económicos para la viabilidad de la nueva empresa, mientras que Ximena y Chiqui se encargaban de la organización.
La fusión fue un momento histórico para la familia, ya que cada uno de los integrantes recién se dio cuenta de lo mucho que se había logrado hasta entonces. “Recuerdo que el momento de la fusión no costó, lo complicado fue unir recursos humanos y las personas idóneas para desempeñar las funciones”, indicó Erwin.
Las gestiones se iniciaron el año 1999 y FarmaCorp empezó a operar un año después, en plena crisis económica. Los jóvenes empresarios, aunque les asustaba el hecho de comparar las ventas de años anteriores y las que se daban en ese momento, siguieron trabajando sin mirar atrás y con el apoyo de sus padres. Fue una etapa muy difícil, explican. En ese tiempo tenían buenas expectativas pero no tenían idea de lo que les esperaba.
FarmaCorp logró llegar a Cochabamba y a La Paz, se crearon diferentes servicios, como el servi express, farmaclub, farmamóvil y otros.
Los nietos, que son los máximos directivos de la compañía, creen que no han defraudado las expectativas que tenía la familia en ellos, puesto que han introducido una nueva marca al mercado y con bastante éxito. “Tenemos muchas expectativas y lo que nos falta por hacer, es seguir creciendo en número de sucursales y en servicios” indicó Erwin.
No todos creen que sus hijos se desenvolverán en el mismo rubro, sin embargo, Erwin opina que le gustaría mucho que sus hijos continúen en el oficio y que sean ellos los que tengan que emprender nuevos desafíos en FarmaCorp.
Recuerdan a su abuelo como un hombre visionario y justo con la gente, sienten una gran admiración por él.
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